Yo fui a la estatal... y demasiado estatal.
1- Creo que tuve suerte de haber cursado toda o casi toda mi carrera sentada en un banco. Aunque algunas clases las escuché desde afuera.
2- En el techo habita una de las colonias de murcielagos más grandes de latinoamérica (no es broma), el olor a guano, después de 6 años, es soportable.
3- Hay una puerta que indica que adentro hay baños, pero no es seguro entrar.
4- El incendio de la facultad sirvió para tres cosas: que los posgrados pagos tuvieran mejores aulas (y que la carrera de grado perdiera la mitad de sus aulas), que se trasladara el museo de Cs. Naturales y que pusieran papel higienico y jabón en los baños.
5- No hubo un año en el que la facultad me completara el legajo correctamente. Derecho laboral, en mi caso fue literalmente un parto, tardaron 9 meses en pasarme la nota desde que la rendi.
6- Ninguna puerta cierra, ninguna tiene picarporte, aún así, toleré una clase de Quiebras, a las 7:30 de la mañana, con temperatura bajo cero. (ST -5º)
7- Creo que somos la única facultad que utiliza el mérito académico y un límite de carga horaria para poder cursar, lo que hace que, para terminar en 6 años, haya que rendir libre si o si.
8- Varias veces esperé en la facultad entre 9 y 12 horas para rendir, y otras me tuve que volver a mi casa para volver al otro día...
9- Los pizarrones con fibron no existen, tampoco las tizas y borradores...
10- Y existe una regla fundamental, siempre que estudies de un tratado, a vos te van a bochar 5 veces, y al que estudió del apunte de la Social le ponen un 8 de una.
Pese a todo eso no me arrepiento, pero hubiese preferido hacerla por correspondencia
