En una ciudad mediana de Francia había una gran variedad de comunidades religiosas. Los referentes espirituales, un cura, un pastor, un rabino y un imam eran amigos, tanto, que se reunían semanalmente a jugar al póker por plata. Eso sí, cambiaban de lugar cada tanto.
Un vecino llamó una noche a la Policía denunciando un garito en el edificio.
Allanan el lugar y pescan a los cuatro escolaseando. El comisario, desesperado, no sabía cómo proceder. Se paseaba por la sala furioso mientras los cuatro religiosos miraban el piso.
Finalmente, el policía creyó haber encontrado una solución.
- Les diré: si cada uno de Uds. me jura por su propio Dios que no estaban jugando, me iré y aquí no ha pasado nada. De acuerdo?
Los cuatro asienten. El policía se dirige al cura y le pide su manifestación.
- Juro por Dios nuestro Señor sobre estos Santos Evangelios, que yo no estaba jugando. El comisario mira entonces al musulmán.
- Juro por Alá, que es grande, y por Mahoma, que es su profeta, que yo no estaba jugando. Le toca el turno al pastor protestante.
- Juro por Dios que yo no estaba jugando. Finalmente mira al rabino.
El rabino lo mira. El policía hace un gesto de '¿ y ? '
- Qué, comisario ? pregunta el rabino.
- ¡Cómo qué! ¿No piensa jurar que no jugaba Ud.?
- ¿Jugar yo? ¿Solo?
'Hay personas que estudian abogacía porque quieren saber Derecho,
y otras que estudian Derecho porque quieren ser abogados'
"La ignorancia no es otro punto de vista"